lunes, 30 de septiembre de 2013

Cambios.

Pues hoy es mi último día de vacaciones, así que se acaba mi verano, y debería estar triste pero lo cierto es que no, no me da pena que termine, bueno en parte sí, pero sólo por el rollo este de tener que ir a clase por la tarde o por la odiosa lluvia. Pero por nada más, porque ni de lejos ha sido el verano de mi vida, sino, más bien todo lo contrario. Pero realmente tengo ganas de este adiós. De una nueva estación, de una nueva rutina, que, aunque en dos semanas ya la estaré odiando, estoy segura de que me aportará esa estabilidad que necesito. 
Mañana es octubre y me daba pánico que llegara este mes, pero no sé, tengo esa sensación de que, a pesar de que todo van a ser recuerdos dolorosos y que no va a ser nada fácil, viene cargado de un montón de cosas buenas, y casi nunca me falla la intuición.
Está claro, que el éxito, la satisfacción o la felicidad no van a venir cogidos de la mano y llegar a mi por arte de magia, pero ahora me siento con ganas y estoy más que dispuesta a poner el 200% de mi parte, así que ya sólo por eso, valdrá la pena dar un salto más. Además, si algo he aprendido este año, es que si esperas que llegue algo, lo único que haces es perder un tiempo de tu vida que no vas a poder recuperar, y por mucho que pienses que no merece la pena tirar la toalla, el mantener viva la ilusión en algo, te quita la oportunidad de que la vida te sorprenda con un montón de cosas buenas, así que a partir de ahora, y empezando este mes, que siempre me ha traído cosas buenas, ¡empiezan los cambios! 

domingo, 29 de septiembre de 2013

Move on.

Nos cegamos tanto con algo o con algunas historias que no nos damos cuenta de que somos nosotros mismos quienes ponemos trampas en nuestro propio camino. Hay personas que son capaces de pasar página a la velocidad de la luz, es algo que nunca he conseguido, ni si quiera sé por donde se empieza, quizás, porque es algo que no acabo de comprender, aunque si que hay ocasiones en las que me gustaría tener "esa capacidad".
Cuando formas parte de una historia que para ti, es importante, no ves mas allá, o no ves el daño que puede llegar a producirte, pero cuando la cosa no avanza, y pesa más el estancamiento, deberíamos de tener la suficiente fuerza como para decir basta, hasta aquí el punto y final. Enfrentarnos a lo que pueda venir, pero pensando en qué es lo mejor para nosotros.
Ahora mismo me gustaría tener ese valor, alejarme por mi misma, dejar de tirarme piedras contra mi propio tejado y abrirme paso a otras oportunidades, sensaciones, momentos o instantes a los que yo misma me he puesto freno, por mantener viva la esperanza en algo que evidentemente ya no existe.



"Dejarse llevar suena tan bien..."

sábado, 28 de septiembre de 2013

Soltando pesos...

Hay días en los que mi cabeza se vuelve loca y piensa más de lo que debe. Y me agota. Aparte del agotamiento físico, se une el mental. Y sí, estoy completamente segura de que voy por el camino correcto, ese de seguir adelante dejándote atrás, pero en ocasiones todo se da la vuelta y por alguna extraña razón busco tu refugio. 
 
Sé que escribo para el vacío, para la soledad o cómo quieras decirlo porque no me importa que, ni siquiera, te pares por aquí unos segundos y prestes atención a los pequeños lapsus de mi estúpida idea de echarte de menos.
Simplemente es una forma de soltar un peso que hace todo un poco más oscuro...

Historias sobre días lluviosos, sobre nuevos momentos felices.

Ella conoció a alguien. Él le hacía reir y eso era más
que suficiente.

Él tenía dudas, celos e inseguridades y una tarde, lleno de rabia le preguntó.


-¿Qué pretendes?, ¿recuperarle? ,¿le quieres otra vez contigo?.

Y después de pensarlo seriamente, ella le respondió:

-No, no intento recuperarle.
Él nunca me quiso lo suficiente y no dudó en dejarme.
No te negaré que me costó olvidarle, que durante semanas y meses sufrí el dolor de su ausencia, pero lo logré, y ahora el amor que sentí por él es sólo un lejano recuerdo, ni siquiera quedan las brasas de aquel sentimiento.
Así que no debes preocuparte, a mi ahora sólo me preocupa el presente, donde sólo estas tú.

Él sonrió y la besó, respirando tranquilo otra vez.

Ella cerró el pasado y se dejó besar.