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sábado, 8 de julio de 2017

Dreams.


Un extraño sueño me despertó esta mañana.

Caminábamos por un estrecho sendero,
parecía muy estrecho, íbamos juntos pero no nos tocábamos, simplemente caminábamos uno al lado del otro. De repente tus ojos comenzaban a llorar, yo te miraba pero no podía preguntarte nada, es como si ya supiera lo que sucedía y simplemente... te acompañaba. Anduvimos un buen trecho de este angosto camino que no parecía llevarnos a ninguna parte. De pronto te paraste, fue tan brusco tu gesto que yo me paré de inmediato asustada. Miraste hacia un lado y dedicándome una sonrisa giraste tus pasos y te encaminaste hacia un precipicio. Yo, sorprendida, buscaba la forma de decirte algo, pero nada podía expresar, no podía hablarte, tampoco podía moverme de donde me había parado, algo me impedía emitir palabras, te las decía por dentro pero ningún sonido de mi boca podía salir. Tú seguiste caminando de espaldas a mis gestos, no podías ver ni mis ojos suplicantes ni mis manos que buscaban imperiosas alcanzarte para retenerte, tú solamente seguías caminando. En un punto ya muy distante, te detuviste; yo no quería mirar, no quería entender. Tú, con decisión te encaminaste al precipicio, cerré los ojos y esperé, imaginando que oiría un grito desgarrador, alguien cayendo a un vacío, un grito desgarrador que probablemente me desgarrara el alma... algo que no podía evitar de ninguna forma. Pero nada escuché. Pasaron unos segundos y nada escuchaba... pasado un tiempo más con lentitud fui abriendo los ojos y...

allí ¡estabas tú! ¡Delante de mí!, en una de tus manos llevabas... una bella flor de color rojo y puntas de hojas verdes, era una flor pequeña y estiraste tu mano como un signo claro de querer dármela. Yo recogí la flor pero no toqué tu mano, simplemente sostuve por el tallo la belleza que me entregabas. Suspiré y entonces me salieron estas palabras: Qué susto me has dado... creí que... no vuelvas a hacerlo por favor, creí que... ¡creí que te perdía para siempre! Pero tú, simplemente sonreíste y me preguntaste ¿me das la mano?

Pero entonces, al tiempo de escuchar tu voz y ver tu mano extendida hacia la mía sentí un sudor frío, mis palabras de nuevo se enquistaban en la garganta, nada podía decirte, mi mano se había quedado como petrificada, una lágrima me rodó por la mejilla ante la desesperación de no poder contestarte, de no poder moverme. Nada pude decirte pero no sabía por qué me quedaba tan paralizada. Quería hablarte, extenderte mi mano pero no podía. Tú me mirabas con extrañeza, como si no comprendieras porqué yo no te contestaba, porque no hacía ningún gesto.

Nos miramos unos segundos más y tú sin mediar más palabra estiraste tu mano pero simplemente para recoger de mi mano aquella flor. Yo miré mi mano, miré la ausencia que me habías dejado de aquella flor y sentí un vacío muy grande, fue algo extraño. Tú me miraste con tristeza, una tristeza en tus ojos me traspasó como si estuviera viendo los ojos de tu alma, me traspasó una pena que no podría describir...

Fue entonces cuando
te fuiste, esa ausencia me despertó esta mañana.

V
olví a adormilarme e imaginé, otro final. Donde no podías vivir sin mí, donde dos palabras tuyas lograrían que mi alma saliera de mi cuerpo y corriese a reunirse contigo sin importar ya ninguna tristeza terrenal

¿me s
igues queriendo?

Desperté sin sa
ber esa respuesta, sudaba, mi corazón iba a mil... me incorporé en la cama, sin saber muy bien porqué, sonreí, triste, como si realmente entendiera algo, como si realmente supiera algo; y de mis labios surgió esa pregunta sin ninguna respuesta: "¿me sigues queriendo?"

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A veces mi
subconsciente busca un imposible, recuerda como avanzabas, lanzándote por ese precipicio y dejándome allí, pero entonces decides quedarte, decides no marcharte, me lo ofreces todo y yo no supe comportarme. Lo recoges, te vas, y ya nada puedo hacer yo. Intento lograr a través de unos cuentos o incluso de mis propios sueños superar un pasado, mirar el presente, sentirme a gusto solo con el día a día, pero a veces sólo soy unas manos que no saben alcanzarte... y me viene a la cabeza una simple flor que una vez regalaste con amor y la eterna pregunta de si todavía sientes amor.
¿Me sigues queriendo?


miércoles, 27 de noviembre de 2013

(Auto) Destrucción.

Siempre lo mismo. Historias inconexas y tan similares a la vez. Mismos patrones, diferentes protagonistas. Siempre hay algo. Siempre hay alguien. 
Entonces aparece. La persona. TU PERSONA.
 
Si es posterior, crees que no sigue las mismas pautas. Que es un camino de rosas hasta que te clava sus espinas. 
 
Y sin embargo por muchas heridas que cause, por mucho dolor que provoque, jamás perderá su lugar del pedestal. 
 
Y si llega después, poco o nada importa el camino que hayan limpiado antes el resto. No cuentan las horas, tampoco los gestos. Ni si quiera las veces, las personas que hayan curado tus cicatrices. Sus cicatrices. Llega y se encuentra un camino libre, llano y limpio. Siempre lo mismo.
Nunca es suficiente. Nunca se dice nunca más. Siempre hay alguien que hace/merece menos y a quién se valora más. Y nadie sabe como cambiar eso.
 
 

sábado, 12 de octubre de 2013

Ha vuelto a suceder.

Ayer antes de dormir pensé en ti. Nada extraño, todos los días pienso en ti. Pero lo de anoche fue diferente. Pensé en ti como esa vía de escape capaz de calmar mis miedos, mi angustia... Pensé en la capacidad de tranquilizarme que me transmitía tu mirada, o la sensación de calma absoluta cuando decidías apoyar tu cabeza en mis piernas, sentados en el coche, mientras yo acariciaba tu pelo.

Eché de menos cosas que nunca han pasado. Como un abrazo tuyo, un te necesito. Eché de menos una señal, por mínima que fuese, que me hiciese replantearme ciertas cosas. Dar un paso en otra dirección, dar marcha atrás en el camino que ya he empezado a recorrer, pero no hay un mínimo atisbo de que esta sensación sea compartida, así que seguiré dejándolo estar.

Me niego a dar pasos en falso una vez más, aunque por mi cabeza se haya pasado el hacerlo.
Ahora tengo que ser fuerte, una vez más, estés o no estés, todo va a seguir su camino, y ya no estoy sola y esa compañía empieza a llenar tu vacío.

miércoles, 9 de octubre de 2013

A duras penas...

Me quedé sentada en aquel sitio con tantos recuerdos, buenos y malos, viendo como se alejaba buscando su coche, viendo como se iba para siempre, y comencé a llorar. De nuevo.

Le odiaba, le odiaba con toda mi alma, y le quería, le quería con toda mi alma, y me odiaba a mí misma por quererle. Y por saber que siempre le querría.


miércoles, 2 de octubre de 2013

Para el resto de su vida...

-Te propondría que te quedarás, que lo intentaras, si supiera que estás enamorada de él, le quieres, sí, pero no como quisiste a..   

-No, digas su nombre.  
   
Ella sintió una punzada de dolor. Sí, había amado a... bueno, a él, le dolía hasta recordar su nombre; y le había amado tanto que sabía que ya nunca más podría querer de igual modo a ningún otro hombre, aunque él había destrozado su inocencia, había pisoteado el amor que le profesaba y le había dejado una cicatriz tan profunda en su corazón que le dolería el resto de su vida.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Historias sobre días lluviosos, sobre nuevos momentos felices.

Ella conoció a alguien. Él le hacía reir y eso era más
que suficiente.

Él tenía dudas, celos e inseguridades y una tarde, lleno de rabia le preguntó.


-¿Qué pretendes?, ¿recuperarle? ,¿le quieres otra vez contigo?.

Y después de pensarlo seriamente, ella le respondió:

-No, no intento recuperarle.
Él nunca me quiso lo suficiente y no dudó en dejarme.
No te negaré que me costó olvidarle, que durante semanas y meses sufrí el dolor de su ausencia, pero lo logré, y ahora el amor que sentí por él es sólo un lejano recuerdo, ni siquiera quedan las brasas de aquel sentimiento.
Así que no debes preocuparte, a mi ahora sólo me preocupa el presente, donde sólo estas tú.

Él sonrió y la besó, respirando tranquilo otra vez.

Ella cerró el pasado y se dejó besar.


viernes, 22 de marzo de 2013

It's raining.

Espera. ¿Oyes eso? Está lloviendo. Llueve como cada vez que volvías. Llueve y puede que se te mojen los pantalones y sé que odias la sensación que te produce que se te mojen los vaqueros. Llueve como aquel día ¿te acuerdas? Habíamos olvidado el paraguas y las ganas de decir adiós. El mundo me parecía tan simple que hasta las gotas de lluvia me hacían feliz. Pero ¿a quién no le gusta algo tan simple como un ''te quiero'' que no logra, ni quiere, ser callado?
Simple como una verdad que grita sin importar quien la pueda escuchar. Simple como un ''tú y yo''. Simple como un suspiro al verte llegar. Simple como sumar ocho más cuatro y que dé doce. Simple como una de esas estúpidas canciones que no logras sacarte de la cabeza. Simple como cumplir en lugar de prometer. Simple como una mirada. Simple como una sonrisa sin motivo. Simple como una fecha que recordar; simple como tener alguien a quien amar. Simple como todo aquello que antes creías imposible. Simple como las tardes en la playa. Simple como amar y ser amado. Simple como saber lo que se quiere. Simple como yo cuando estás conmigo. Simple como esa eternidad cuya existencia nunca conseguimos demostrar... Tan simple como decir te quiero y que sea verdad.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Lo que era bueno en mi vida.

Como abrazar a un peluche. Como ver la alegría de quien se la merece. Como una mañana en clase dándote el sol en las piernas. Como el primer día de playa. Como apoyar la cabeza en el hombro de otra persona, o en su pecho, porque tu pecho se hizo a medida para mi cabeza. Como cuando te duelen las mejillas y la barriga de tanto reírte. Como cuando las farolas se encienden cuando pasas. Como el olor a perfume. Como cuando te sonríe una persona que ni si quiera conoces. Como escuchar los piropos de tu abuela. Como cuando afilas un lápiz y la mina queda perfecta, sin romperse. Como la última frase de un libro. Como el día anterior de hacer un viaje. Como el sonido de un beso. Como dormir cuando hace frío. Como la emoción de un concierto. Como hacer el amor salvajemente. Como el olor a humedad después de las tormentas. Como morder un sugus. Como asustar a los pájaros de la calle. Como comer pipas con tus amigos. Como una llamada que necesitabas. Como el momento de quitarle el envoltorio a algo nuevo. Como las fundas de pompas. Como los ojos de un gato. Como las canciones que te ayudan a recuperar tu situación sentimental. Como una reconciliación. Como llorar con tu película favorita aunque la hayas visto 100 veces. Como encontrar las frases de un libro señaladas con un post it. Como un "enhorabuena". Como un gracias. Como un te quiero o te amo verdadero. Como un te necesito. Como un "te echo de menos".Como las cosas buenas de la vida.
 Como tú. Como yo. Como nosotros.

jueves, 14 de marzo de 2013

Para siempre.

Y mirando mis heridas comprendí, que seguirían en mi para siempre...
Como cada beso...para siempre.
Como cada mirada cómplice, para siempre...
Como cada vez que surcamos juntos por aquellas sábanas, en las que me muero por perderme de nuevo, para siempre...
Como cada palabra, cada gesto, cada sonrisa, para siempre...
Como tu sonrisa, para siempre...
Como todas las veces que me repito que quiero que seas mi herida, que quiero que estés aquí, conmigo.
Que quiero que seas para siempre.

Pesadillas por tu ausencia.

Sábanas revueltas. Lágrimas, sombras y recuerdos. 
El pasado vuelve, la atrapa, y la sumerge. 
De repente, despierta. Mira por toda la habitación, está asustada.
La ventana sigue abierta, pero todo es oscuridad. 
Saca los pies de la cama, se incorpora y va al baño. Está pálida y sudorosa. Tiene un aspecto horrible... Recoge su pelo en una coleta alta, y se apoya en el lavabo. Se lava la cara y regresa a su cuarto.
Son las cuatro y media de la mañana, pero no tiene sueño.
Parece como si hubiera dormido tres días sin pausa. 
Sale a la terraza y una ráfaga de viento frío hace que se le erice la piel.



"Vive mirando una estrella, siempre en estado de espera"

Y por suerte o por desgracia.

En realidad nada ha cambiado cuando pienso en tí, aquellas canciones me siguen diciendo lo mismo, el Sol brilla con la misma intensidad, y todo lo que hace un tiempo despertaba con mucho ruido a esa manada de hormigas en mi tripa, sigue haciendo el mismo ruido.
Y las mismas cosquillas.




Cuando el amor es amor.




Todo ha pasado, incluso hasta los días,
tu sabías que en el tiempo él por ti no se detendría...
Qué ironía, ¿no? Como decía que te amaba...
Pero el amor cuando es amor, amor, en fin, nunca se acaba.

jueves, 21 de febrero de 2013

Porque aún siento dentro de mi pecho todos los latidos de tu corazón... 

Parece que me acostumbré a caminar sobre restos que aún no han cicatrizado. Que no me canso de decirme “quiero que se quede”, cuando tantas veces te has marchado sin decir ni siquiera adiós. Ordenaré poco a poco mis ideas, pero creo que siempre se me olvida echarte el cerrojo...

martes, 19 de febrero de 2013

Yo elegí...



Yo elegí quererte y todas las consecuencias que eso conllevaba. Elegí que tú fueses la persona que llenase mis días, elegí que tu olor era el que mejor le venía a mis sábanas, yo elegí que me comieras a besos, elegí también tu voz... Elegí llorar por ti de vez en cuando, elegí creerme tus verdades y creerme a medias tus mentiras, elegí que no quería otros abrazos, que no quería otras manos que me tocaran, elegí nuestro mes del año y nuestro día del mes.

Elegí que tú fueras mi locura y que tú, precisamente tú, fueras el que me calmara cuando tenía uno de mis ataques, elegí llenar el silencio con nuestra risa. Elegí las idas y venidas, las despedidas, elegí la impotencia, la incertidumbre, elegí el miedo a fallar y los impulsos, elegí las miradas, elegí temblar, elegí hacerme adicta a sus palabras, al corte de tu voz sonando dentro de mi cabeza, como la siento ahora mismo aquí, muy dentro de mí, tan dentro que diría que estás aquí a mi lado... Elegí conservar intacto cada momento, y dejar huella de lo que algún día fue. Elegí que mi mayor hobbie era verte y besarte hasta que a los dos nos dolieran los labios... Elegí darte todo, elegí hablar de nosotros cuando hablaba de ti, elegí ser fuerte y luchar por un solo motivo. Elegí darte todas mis oportunidades y perderme por mi estupidez las tuyas, elegí quedarme con tus manías, tus defectos y tus caricias. Elegí perdernos en cualquier lugar del mundo, y aun tengo ganas de perderme contigo debajo de cualquier edredón…
Elegí también tu respiración en mi oreja derecha y en la izquierda, y en cualquier zona de mi cuerpo, elegí ir lento, y sentir la pasión a gran escala, elegí estremecerme con tus caricias, elegí no ponernos límite. Elegí el sabor agridulce de las discusiones que acababan en abrazo, elegí encontrarte en lugares donde nunca estaría, elegí seguir queriéndote aún cuando ya no estabas, y a día de hoy sigo haciendo lo mismo... porque yo elegí arriesgar y jugármela por ti.
Y sinceramente, lo elegí...
Y no me arrepiento de nada.