Siempre lo mismo. Historias inconexas y tan similares a la vez. Mismos patrones, diferentes protagonistas. Siempre hay algo. Siempre hay alguien.
Entonces aparece. La persona. TU PERSONA.

Si es posterior, crees que no sigue las mismas pautas. Que es un camino de rosas hasta que te clava sus espinas.
Y sin embargo por muchas heridas que cause, por mucho dolor que
provoque, jamás perderá su lugar del pedestal.
Y si llega después, poco o nada importa el camino que hayan limpiado
antes el resto. No cuentan las horas, tampoco los gestos. Ni si quiera
las veces, las personas que hayan curado tus cicatrices. Sus cicatrices. Llega y se encuentra un camino
libre, llano y limpio. Siempre lo mismo.
Nunca es suficiente. Nunca se dice nunca más. Siempre hay alguien que hace/merece menos y a quién se valora más. Y nadie sabe como cambiar eso.