domingo, 8 de diciembre de 2013

Fears.

Últimamente le he estado dando vueltas a un asunto. Y con últimamente me refiero a todo este último año.  Y más ahora que se acercan las fiestas.

Nadie quiere acabar solo, o al menos es la sensación que me da. Y no, yo tampoco quiero acabar sola.
 
 Es lo que más miedo me da en esta vida. Creo que es porque todas las mujeres de mi familia acaban solas. Y no quiero ser como ellas. Siempre me han dicho que así es como acabaré, que no existe hombre sobre la faz de la tierra que me pueda soportar mucho tiempo. Y en fin, parece que es verdad. Aún así, con mi edad sigo pensando que me quedan unos ocho años para encontrar a alguien, tener una familia, y no quedarme sola.


Sin embargo, para ello hay que tener una relación, cultivarla durante una serie de años y yo no sé todavía si estoy dispuesta a sacrificarlos por alguien. Además de que me da pereza, si me da pereza empezar una relación.

Una vez, como bien sabéis ya, conocí a alguien, empezamos una relación y por primera vez en mi vida, sentí que era él, todo lo que yo buscaba. Me enamoré, y estaba convencida que, con nuestras cosas buenas, y con nuestas cosas malas, podríamos estar toda la vida juntos, era la persona con la que me imaginaba teniendo un futuro. Tener plena confianza en una persona, conocer todo de él, sentirte llena a su lado.

Mágico.

Lo que pasa, es que esa magia, o la sienten los dos o no vale para nada. Eso de que el amor todo lo puede y que es eterno... es infinto hasta que, al menos una de las partes, decide que se acabó, y aunque no os lo creais, si eso pasa, ya no hay nada que hacer.

El caso, que ya empiezo a enrollarme, es que resultó que me equivoqué, que no era la persona que estaría en mi futuro, y que he de seguir... ¿buscando?, pero el pensar en volver a dar tanto de mi a alguien, no sólo me da miedo; el hecho de tener que empezar de cero con alguien, discutir cosas que se discuten al comienzo de una relación, tener conversaciones que se tienen cuando estas conociendo a alguien, averiguar sus gustos, conocer sus miedos... me da pereza.


Y una parte de mi ve que se le acaba el tiempo, que le mes que viene hago 22 años y que si a los 30 no he encontrado a alguien, nunca lo haré; pero otra piensa, soy joven, tengo mil cosas que hacer que puede que estando con alguien no las hiciera. Y el caso es que no sé si por "no perderme posibles cosas" me estoy perdiendo lo que de verdad importa. No lo sé.

Como todas las navidades tengo mucho tiempo libre para pensar. Y como soy una persona que piensa y piensa hasta que le duele la cabeza o entra en un estado retroalimentado de angustia , pues eso, divago.

A veces me gustaría tener un botoncito de ON/OFF para poder apagar mi mente un rato. Por aquello de que es torturarse a uno mismo sin motivo. Esa canción que nos recuerda a esa persona, "botón OFF" y la nostalgia se va. Ese olor que nos recuerda a ese momento, esa fecha, esa sonrisa, ese abrazo, ese beso, ese "Te quiero" ... OFF y se acabó.

Una vida con la mínima autoproducción de daño. Quizás sería insulsa pero al menos no dolería tanto.
A pesar de todo, las cosas van mejorando, sentimentalmente hablando. Estoy mejor, lo siento. Tengo viajes planeados, tengo cosas que hacer y tengo algún que otro objetivo a largo plazo que espero que cuaje.
Cada día echo un poco menos de menos, y tacho de falsos los que antes me parecieron momentos mágicos.

Es momento de nadar todo lo llorado, hasta llegar a tierra firme. Y cada día queda menos.