Me quedé sentada en aquel sitio con tantos recuerdos, buenos y malos, viendo como se alejaba buscando su coche, viendo como se iba para siempre, y comencé a llorar. De nuevo.Le odiaba, le odiaba con toda mi alma, y le quería, le quería con toda mi alma, y me odiaba a mí misma por quererle. Y por saber que siempre le querría.