No saber.
Ay, como duele el no saber. ¿Qué estará haciendo?¿piensa en mi? ¿me echa de menos tanto como yo a él?
Y le hablas, sabes que no te va a leer porque te tiene bloqueada y por eso le abres tu corazón de par en par a esa conversación que no llegará a su destinatario.
Y sigues sin saber... ¿Estará bien? esperas que sí. Esperas que al menos a uno de los dos le vaya bien esta situación porque lo que es a ti...
Y de repente... Un día sabes.
Si, un día te cuentan de él y lo que hace.
Ay, como duele el saber. Como duele saber lo que hace y que no, no piensa en ti y que tampoco te echa de menos.
Pero le sigues hablando, le dices que aunque te este matando por dentro deseas que sea feliz y no serás tu la que se inmiscuya en en esa felicidad.
Y eso, es el amor, el tragarte tu pena y tu dolor e intentar aceptar que la felicidad de quien quieres a veces viene cuando tu te apartas.