Peter Pan prefirió su vida en Nunca Jamás que su vida al lado de Wendy. La abandonó y volvió con Campanilla, que era la personificación de la diversión. Wendy,que quería a Peter sobre todas las cosas,sufrió mucho. Pero,con el tiempo,siguió con su vida y aprendió a sobrevivir sin él. Eso sí, cada noche, desde que Peter la abandonó, ella se asoma a la ventana y mira a las estrellas esperando que estas guien a Peter de nuevo hasta sus brazos. La esperanza es lo último que se pierde.
sábado, 8 de julio de 2017
Dreams.
Un extraño sueño me despertó esta mañana.
Caminábamos por un estrecho sendero, parecía muy estrecho, íbamos juntos pero no nos tocábamos, simplemente caminábamos uno al lado del otro. De repente tus ojos comenzaban a llorar, yo te miraba pero no podía preguntarte nada, es como si ya supiera lo que sucedía y simplemente... te acompañaba. Anduvimos un buen trecho de este angosto camino que no parecía llevarnos a ninguna parte. De pronto te paraste, fue tan brusco tu gesto que yo me paré de inmediato asustada. Miraste hacia un lado y dedicándome una sonrisa giraste tus pasos y te encaminaste hacia un precipicio. Yo, sorprendida, buscaba la forma de decirte algo, pero nada podía expresar, no podía hablarte, tampoco podía moverme de donde me había parado, algo me impedía emitir palabras, te las decía por dentro pero ningún sonido de mi boca podía salir. Tú seguiste caminando de espaldas a mis gestos, no podías ver ni mis ojos suplicantes ni mis manos que buscaban imperiosas alcanzarte para retenerte, tú solamente seguías caminando. En un punto ya muy distante, te detuviste; yo no quería mirar, no quería entender. Tú, con decisión te encaminaste al precipicio, cerré los ojos y esperé, imaginando que oiría un grito desgarrador, alguien cayendo a un vacío, un grito desgarrador que probablemente me desgarrara el alma... algo que no podía evitar de ninguna forma. Pero nada escuché. Pasaron unos segundos y nada escuchaba... pasado un tiempo más con lentitud fui abriendo los ojos y...
allí ¡estabas tú! ¡Delante de mí!, en una de tus manos llevabas... una bella flor de color rojo y puntas de hojas verdes, era una flor pequeña y estiraste tu mano como un signo claro de querer dármela. Yo recogí la flor pero no toqué tu mano, simplemente sostuve por el tallo la belleza que me entregabas. Suspiré y entonces me salieron estas palabras: Qué susto me has dado... creí que... no vuelvas a hacerlo por favor, creí que... ¡creí que te perdía para siempre! Pero tú, simplemente sonreíste y me preguntaste ¿me das la mano?
Pero entonces, al tiempo de escuchar tu voz y ver tu mano extendida hacia la mía sentí un sudor frío, mis palabras de nuevo se enquistaban en la garganta, nada podía decirte, mi mano se había quedado como petrificada, una lágrima me rodó por la mejilla ante la desesperación de no poder contestarte, de no poder moverme. Nada pude decirte pero no sabía por qué me quedaba tan paralizada. Quería hablarte, extenderte mi mano pero no podía. Tú me mirabas con extrañeza, como si no comprendieras porqué yo no te contestaba, porque no hacía ningún gesto.
Nos miramos unos segundos más y tú sin mediar más palabra estiraste tu mano pero simplemente para recoger de mi mano aquella flor. Yo miré mi mano, miré la ausencia que me habías dejado de aquella flor y sentí un vacío muy grande, fue algo extraño. Tú me miraste con tristeza, una tristeza en tus ojos me traspasó como si estuviera viendo los ojos de tu alma, me traspasó una pena que no podría describir...
Fue entonces cuando te fuiste, esa ausencia me despertó esta mañana.
Volví a adormilarme e imaginé, otro final. Donde no podías vivir sin mí, donde dos palabras tuyas lograrían que mi alma saliera de mi cuerpo y corriese a reunirse contigo sin importar ya ninguna tristeza terrenal
¿me sigues queriendo?
Desperté sin saber esa respuesta, sudaba, mi corazón iba a mil... me incorporé en la cama, sin saber muy bien porqué, sonreí, triste, como si realmente entendiera algo, como si realmente supiera algo; y de mis labios surgió esa pregunta sin ninguna respuesta: "¿me sigues queriendo?"
----------------
A veces mi subconsciente busca un imposible, recuerda como avanzabas, lanzándote por ese precipicio y dejándome allí, pero entonces decides quedarte, decides no marcharte, me lo ofreces todo y yo no supe comportarme. Lo recoges, te vas, y ya nada puedo hacer yo. Intento lograr a través de unos cuentos o incluso de mis propios sueños superar un pasado, mirar el presente, sentirme a gusto solo con el día a día, pero a veces sólo soy unas manos que no saben alcanzarte... y me viene a la cabeza una simple flor que una vez regalaste con amor y la eterna pregunta de si todavía sientes amor.
¿Me sigues queriendo?
