domingo, 9 de mayo de 2021

Silencio

 No saber.

Ay, como duele el no saber. ¿Qué estará haciendo?¿piensa en mi? ¿me echa de menos tanto como yo a él?

Y le hablas, sabes que no te va a leer porque te tiene bloqueada y por eso le abres tu corazón de par en par a esa conversación que no llegará a su destinatario. 

Y sigues sin saber... ¿Estará bien? esperas que sí. Esperas que al menos a uno de los dos le vaya bien esta situación porque lo que es a ti...

Y de repente... Un día sabes.

Si, un día te cuentan de él y lo que hace.

Ay, como duele el saber. Como duele saber lo que hace y que no, no piensa en ti y que tampoco te echa de menos.

Pero le sigues hablando, le dices que aunque te este matando por dentro deseas que sea feliz y no serás tu la que se inmiscuya en en esa felicidad.

Y eso, es el amor, el tragarte tu pena y tu dolor e intentar aceptar que la felicidad de quien quieres a veces viene cuando tu te apartas.

martes, 19 de junio de 2018

No sex.

-Ahh nada de sexo mientras intentas reconciliarte. Es un embrollo, te lías… nada de sexo.

+…

- ¿Os acostasteis? Ves, por esa cara, os acostasteis y si… es un embrollo.
¿Qué clase de polvo fue, de volver o de dejarlo?

+Fue… no sé, no… no tengo ni idea

-Lo digo porque los polvos de dejarlo son tristes y alegres a la vez, es un popurrí emocional. Hay tantos sentimientos, tanto pasado… todo sale a flote porque sabes que es la última vez y es como coger todo el aire que puedas antes de bucear… Házme el amor, o muere. Son grandes polvos.

+Pero al fin y al cabo, rompes.

-Sabes, tienes razón, los de volver son mejores porque son como salir a coger aire cuando creías que ya no había, porque se perdona todo y olvidas los problemas y respiras. Es como salir de la oscuridad a la luz a toda velocidad, eso es lo mejor.
Bien, ¿cuál fue?

+No voy a contestar… quizá pensé que era de un tipo y él del otro

-Ves, un embrollo.

jueves, 31 de mayo de 2018

Por mucho que lo intentes

A veces te cargas algo y no puedes recuperarlo por mucho que lo intentes.
Hay cosas por las que pagas toda tu vida.

-April Kepner

sábado, 8 de julio de 2017

Dreams.


Un extraño sueño me despertó esta mañana.

Caminábamos por un estrecho sendero,
parecía muy estrecho, íbamos juntos pero no nos tocábamos, simplemente caminábamos uno al lado del otro. De repente tus ojos comenzaban a llorar, yo te miraba pero no podía preguntarte nada, es como si ya supiera lo que sucedía y simplemente... te acompañaba. Anduvimos un buen trecho de este angosto camino que no parecía llevarnos a ninguna parte. De pronto te paraste, fue tan brusco tu gesto que yo me paré de inmediato asustada. Miraste hacia un lado y dedicándome una sonrisa giraste tus pasos y te encaminaste hacia un precipicio. Yo, sorprendida, buscaba la forma de decirte algo, pero nada podía expresar, no podía hablarte, tampoco podía moverme de donde me había parado, algo me impedía emitir palabras, te las decía por dentro pero ningún sonido de mi boca podía salir. Tú seguiste caminando de espaldas a mis gestos, no podías ver ni mis ojos suplicantes ni mis manos que buscaban imperiosas alcanzarte para retenerte, tú solamente seguías caminando. En un punto ya muy distante, te detuviste; yo no quería mirar, no quería entender. Tú, con decisión te encaminaste al precipicio, cerré los ojos y esperé, imaginando que oiría un grito desgarrador, alguien cayendo a un vacío, un grito desgarrador que probablemente me desgarrara el alma... algo que no podía evitar de ninguna forma. Pero nada escuché. Pasaron unos segundos y nada escuchaba... pasado un tiempo más con lentitud fui abriendo los ojos y...

allí ¡estabas tú! ¡Delante de mí!, en una de tus manos llevabas... una bella flor de color rojo y puntas de hojas verdes, era una flor pequeña y estiraste tu mano como un signo claro de querer dármela. Yo recogí la flor pero no toqué tu mano, simplemente sostuve por el tallo la belleza que me entregabas. Suspiré y entonces me salieron estas palabras: Qué susto me has dado... creí que... no vuelvas a hacerlo por favor, creí que... ¡creí que te perdía para siempre! Pero tú, simplemente sonreíste y me preguntaste ¿me das la mano?

Pero entonces, al tiempo de escuchar tu voz y ver tu mano extendida hacia la mía sentí un sudor frío, mis palabras de nuevo se enquistaban en la garganta, nada podía decirte, mi mano se había quedado como petrificada, una lágrima me rodó por la mejilla ante la desesperación de no poder contestarte, de no poder moverme. Nada pude decirte pero no sabía por qué me quedaba tan paralizada. Quería hablarte, extenderte mi mano pero no podía. Tú me mirabas con extrañeza, como si no comprendieras porqué yo no te contestaba, porque no hacía ningún gesto.

Nos miramos unos segundos más y tú sin mediar más palabra estiraste tu mano pero simplemente para recoger de mi mano aquella flor. Yo miré mi mano, miré la ausencia que me habías dejado de aquella flor y sentí un vacío muy grande, fue algo extraño. Tú me miraste con tristeza, una tristeza en tus ojos me traspasó como si estuviera viendo los ojos de tu alma, me traspasó una pena que no podría describir...

Fue entonces cuando
te fuiste, esa ausencia me despertó esta mañana.

V
olví a adormilarme e imaginé, otro final. Donde no podías vivir sin mí, donde dos palabras tuyas lograrían que mi alma saliera de mi cuerpo y corriese a reunirse contigo sin importar ya ninguna tristeza terrenal

¿me s
igues queriendo?

Desperté sin sa
ber esa respuesta, sudaba, mi corazón iba a mil... me incorporé en la cama, sin saber muy bien porqué, sonreí, triste, como si realmente entendiera algo, como si realmente supiera algo; y de mis labios surgió esa pregunta sin ninguna respuesta: "¿me sigues queriendo?"

----------------
A veces mi
subconsciente busca un imposible, recuerda como avanzabas, lanzándote por ese precipicio y dejándome allí, pero entonces decides quedarte, decides no marcharte, me lo ofreces todo y yo no supe comportarme. Lo recoges, te vas, y ya nada puedo hacer yo. Intento lograr a través de unos cuentos o incluso de mis propios sueños superar un pasado, mirar el presente, sentirme a gusto solo con el día a día, pero a veces sólo soy unas manos que no saben alcanzarte... y me viene a la cabeza una simple flor que una vez regalaste con amor y la eterna pregunta de si todavía sientes amor.
¿Me sigues queriendo?


domingo, 23 de marzo de 2014

Palabras para otra persona.

Con tranquilidad, sin prisa.

Sin ponerme a pensar en lo que podría haber hecho, en lo que realmente hice, en lo que es.

Sin darle vueltas a todo lo que ha ocurrido, a lo que ocurre, o a lo que no lo ha hecho todavía.

Sin ilusiones, sin acerlar, sin tapar viejas heridas; que cicatrizan al sol, para que dejen marca, me recuerden mi error y me hagan aprender de él.

Sin pensar en la gente que viene, que se va, sobre todo sin pensar en la gente que se fue, con la que dejas de hablar.

Miradas que dicen todo, palabras que no dicen nada.

Silencios que duelen y canciones cargadas de esperanza.

Ganas de un día, de aferrarse al soplo de aire freso, de risas, que ofreces.

Ganas de un día, aunque en ese día aún falte un corazón; aunque puede haber otro que llene un poco el vacío.

Oscuro en la ventana, la noche se ve trise;mi ánimo también. Pero en fin, sigamos adelante.

Haciendo que la gente se pregunte porque aún sigues sonriendo.





martes, 4 de marzo de 2014

La regla.

Una chica jamás olvida al primer chico que le gustó...  Aunque las cosas no acaben del todo bien.
Pero siempre hay alguien que te ofrece unas palabras sabias, una ayuda, un consuelo.

"Cariño, ¿sabes porque ese chico te ha dicho esas cosas tan feas? ¡Porque le gustas!"

Y ahí está. Ahí comienza el problema.
Nos convencen... No... Nos programan, nos hacen creer que si un tío actua como un capullo es porque le gustas.

 "¿Sabes cuál es el problema? le gustas demasiado, eres muy guapa, muy lista y muy interesante y le da miedo, es mucho para él"

"¡No te ha invitado a salir porque le asusta tu madurez emocional!"

"No te invita a salir porque le intimida tu éxito profesional"

"Créeme, te trata así porque ese hombre acaba de salir de una relación seria"

"Créeme, lo hace porque ese hombre nunca ha tenido una relación seria"

" Está loco por tí, seguro que no te llama porque perdió tú número"


¿¿Por qué nos decimos estas cosas unas a otras??

Puede que sea porque es demasiado duro y nos da miedo aceptar, asumir la evidencia que tenemos delante de nuestras propias narices.

Y sino te llama tu piensas: "Bueno a lo mejor lo ha hecho y no he recibido el mensaje, o quizá perdió mi número, o ahora está de viaje, o le atropeyó un taxi, o ha muerto su abuela..."

Y te dicen: "Si, puede ser"
Cuando deberian decirte: "O no te ha llamado porque no está interesado en tí"

Y entonces te cuentan anécdotas que les han pasado a otras mujeres y coiciden perfectamente con tu situación: "Mi amiga tal conoció a un chico que no la llamó y al cabo de un año se lo encontró, quedaron y ahora están felizmente casados"

"Mi amiga tal estuvo ocho años con su novio, y él no quería casarse, ella le dejó, y él al cabo de un mes apareció con un anillo"

"Pues yo conozco a una chica que su novio la dejó y al cabo de dos años volvió a por ella porque se dió cuenta que ella era la mujer de su vida"

"Una amiga mia se enamoró de un hombre casado y él se divorció de la mujer con la que llevaba 15 años y se casó con ella"

¡¡SON EXCEPCIONES!!

Raras, muy raras excepciones.

La regla suele ser que sino te llama no quiere nada contigo, que si no te pide matrimonio en ocho años no está seguro de casarse contigo, que si tu novio te deja es porque no te quiere y no volverá porque encontrará a otra, y que si él no va a dejar a la mujer y mucho menos va a casarse contigo.

Y tú, no eres la excepción a la regla.
Cuando me pasó a mi todas me contaban anécdotas de que todo podía mejorar porque una conocida salió un con chico igual y acabó feliz para siempre. Pero esa es la excepción, nosotras somos la regla.
Yo soy la regla.

Cuando un hombre te trata como si no le importaras, es que realmente no le importas.

Pero bueno, las mujeres, al menos yo, somo así.

Creemos en el destino, en las señales, en las percepciones, en los tirones en la barriga cuando creemos en algo. Y puede que nos inventemos todas estas historias, cogemos las cosas que hace un chico, diseccionamos cada gesto, cada palabra , hasta el mínimo detalle y lo deformamos hasta que es algo diferente. Puede que nos entreguemos demasiado. Puede que sea absurdo.
Pero prefiero ser así, porque eso significa que me importa, puede ser que yo no valga para esos rollos de un día, de usar y tirar, y vale que así no me harian daño, ni haría tanto el ridículo pero así no se gana nada, así jamás te enamorarás de alguien y estarás sólo.

Así que prefiero ser así, una chica con esperanzas, porque a las niñas les enseñan muchas cosas. Si un niño te pega, le gustas. Nunca salgas con chicos sin futuro. Nunca le beses hasta la tercera cita. Y un día conocerás a un hombre maravilloso y tendrás tu final feliz. Cada película que vemos y cada historia que nos cuentan, hace que esperemos ese increible giro de 180º: La declaración inesperada de amor. La excepción a la regla. A veces nos concentramos tanto en el final feliz que no aprendemos a interpretar las señales, a diferenciar entre los que nos quieren y los que no. Entre los que se van a quedar y se van a ir.

Y quizá el final feliz no incluye un tipo maravilloso: quizá el final eres tú, sola recogiendo los pedazos y volviendo a empezar. Liberándote para encontrar algo mejor en el futuro. Quizá el final feliz sólo consiste en seguir. O quizá este es el final feliz: Saber que a pesar de todas las llamadas y corazones rotos, a pesar de todos los errores y las señales malinterpretadas, a pesar de todo el dolor y la vergüenza, tú nunca, nunca perdiste la esperanza.


Algo de "Que les pasa a los hombres"

domingo, 8 de diciembre de 2013

Fears.

Últimamente le he estado dando vueltas a un asunto. Y con últimamente me refiero a todo este último año.  Y más ahora que se acercan las fiestas.

Nadie quiere acabar solo, o al menos es la sensación que me da. Y no, yo tampoco quiero acabar sola.
 
 Es lo que más miedo me da en esta vida. Creo que es porque todas las mujeres de mi familia acaban solas. Y no quiero ser como ellas. Siempre me han dicho que así es como acabaré, que no existe hombre sobre la faz de la tierra que me pueda soportar mucho tiempo. Y en fin, parece que es verdad. Aún así, con mi edad sigo pensando que me quedan unos ocho años para encontrar a alguien, tener una familia, y no quedarme sola.


Sin embargo, para ello hay que tener una relación, cultivarla durante una serie de años y yo no sé todavía si estoy dispuesta a sacrificarlos por alguien. Además de que me da pereza, si me da pereza empezar una relación.

Una vez, como bien sabéis ya, conocí a alguien, empezamos una relación y por primera vez en mi vida, sentí que era él, todo lo que yo buscaba. Me enamoré, y estaba convencida que, con nuestras cosas buenas, y con nuestas cosas malas, podríamos estar toda la vida juntos, era la persona con la que me imaginaba teniendo un futuro. Tener plena confianza en una persona, conocer todo de él, sentirte llena a su lado.

Mágico.

Lo que pasa, es que esa magia, o la sienten los dos o no vale para nada. Eso de que el amor todo lo puede y que es eterno... es infinto hasta que, al menos una de las partes, decide que se acabó, y aunque no os lo creais, si eso pasa, ya no hay nada que hacer.

El caso, que ya empiezo a enrollarme, es que resultó que me equivoqué, que no era la persona que estaría en mi futuro, y que he de seguir... ¿buscando?, pero el pensar en volver a dar tanto de mi a alguien, no sólo me da miedo; el hecho de tener que empezar de cero con alguien, discutir cosas que se discuten al comienzo de una relación, tener conversaciones que se tienen cuando estas conociendo a alguien, averiguar sus gustos, conocer sus miedos... me da pereza.


Y una parte de mi ve que se le acaba el tiempo, que le mes que viene hago 22 años y que si a los 30 no he encontrado a alguien, nunca lo haré; pero otra piensa, soy joven, tengo mil cosas que hacer que puede que estando con alguien no las hiciera. Y el caso es que no sé si por "no perderme posibles cosas" me estoy perdiendo lo que de verdad importa. No lo sé.

Como todas las navidades tengo mucho tiempo libre para pensar. Y como soy una persona que piensa y piensa hasta que le duele la cabeza o entra en un estado retroalimentado de angustia , pues eso, divago.

A veces me gustaría tener un botoncito de ON/OFF para poder apagar mi mente un rato. Por aquello de que es torturarse a uno mismo sin motivo. Esa canción que nos recuerda a esa persona, "botón OFF" y la nostalgia se va. Ese olor que nos recuerda a ese momento, esa fecha, esa sonrisa, ese abrazo, ese beso, ese "Te quiero" ... OFF y se acabó.

Una vida con la mínima autoproducción de daño. Quizás sería insulsa pero al menos no dolería tanto.
A pesar de todo, las cosas van mejorando, sentimentalmente hablando. Estoy mejor, lo siento. Tengo viajes planeados, tengo cosas que hacer y tengo algún que otro objetivo a largo plazo que espero que cuaje.
Cada día echo un poco menos de menos, y tacho de falsos los que antes me parecieron momentos mágicos.

Es momento de nadar todo lo llorado, hasta llegar a tierra firme. Y cada día queda menos.



miércoles, 27 de noviembre de 2013

(Auto) Destrucción.

Siempre lo mismo. Historias inconexas y tan similares a la vez. Mismos patrones, diferentes protagonistas. Siempre hay algo. Siempre hay alguien. 
Entonces aparece. La persona. TU PERSONA.
 
Si es posterior, crees que no sigue las mismas pautas. Que es un camino de rosas hasta que te clava sus espinas. 
 
Y sin embargo por muchas heridas que cause, por mucho dolor que provoque, jamás perderá su lugar del pedestal. 
 
Y si llega después, poco o nada importa el camino que hayan limpiado antes el resto. No cuentan las horas, tampoco los gestos. Ni si quiera las veces, las personas que hayan curado tus cicatrices. Sus cicatrices. Llega y se encuentra un camino libre, llano y limpio. Siempre lo mismo.
Nunca es suficiente. Nunca se dice nunca más. Siempre hay alguien que hace/merece menos y a quién se valora más. Y nadie sabe como cambiar eso.
 
 

sábado, 12 de octubre de 2013

Ha vuelto a suceder.

Ayer antes de dormir pensé en ti. Nada extraño, todos los días pienso en ti. Pero lo de anoche fue diferente. Pensé en ti como esa vía de escape capaz de calmar mis miedos, mi angustia... Pensé en la capacidad de tranquilizarme que me transmitía tu mirada, o la sensación de calma absoluta cuando decidías apoyar tu cabeza en mis piernas, sentados en el coche, mientras yo acariciaba tu pelo.

Eché de menos cosas que nunca han pasado. Como un abrazo tuyo, un te necesito. Eché de menos una señal, por mínima que fuese, que me hiciese replantearme ciertas cosas. Dar un paso en otra dirección, dar marcha atrás en el camino que ya he empezado a recorrer, pero no hay un mínimo atisbo de que esta sensación sea compartida, así que seguiré dejándolo estar.

Me niego a dar pasos en falso una vez más, aunque por mi cabeza se haya pasado el hacerlo.
Ahora tengo que ser fuerte, una vez más, estés o no estés, todo va a seguir su camino, y ya no estoy sola y esa compañía empieza a llenar tu vacío.

miércoles, 9 de octubre de 2013

A duras penas...

Me quedé sentada en aquel sitio con tantos recuerdos, buenos y malos, viendo como se alejaba buscando su coche, viendo como se iba para siempre, y comencé a llorar. De nuevo.

Le odiaba, le odiaba con toda mi alma, y le quería, le quería con toda mi alma, y me odiaba a mí misma por quererle. Y por saber que siempre le querría.


domingo, 6 de octubre de 2013

En mi mente. Salvador Beltrán

Puedo pensar, o mostrarte mi alma, disimular que no pierdo la calma, sigo pensando en ti y no pasa nada. Puedo  fingir que la suerte está echada, aparentar que hay mil guerras ganadas, y es que hoy... verte seria como un nuevo día. Me gusta pensar que sino estoy me extrañas, aunque en realidad no te importe nada. Sigo pensando en ti.. y no pasa nada... los recuerdos se forman, se han quedado en mi mitad. Las palabras son vanas cada vez que tu no estás, los silencios son precios del ayer, quiero verte y contarte que no supe que decirte...


 
...espero que no te moleste que no tenga tiempo para estar sin ti.

viernes, 4 de octubre de 2013

Ruinas.

Todo se acaba. Tarde o temprano. Aunque no lo quieras aceptar, y entonces, llegan los cambios, y con ellos las nubes. Esas grises, cargadas de lluvia. Y por mucho que queramos soplarlas y dejar paso libre al Sol, este no va a salir cuando nosotros queramos. 
Se vuelve todo cuesta arriba, y cuando intentas algo una, dos, tres y hasta cuatro veces y no obtienes los resultados que esperabas, te deprimes, te encierras y te planteas intentarlo una quinta vez o quizás afrontar que puede que ya sea el momento de dejarlo ir, de no intentarlo nunca más. 
Tengo claro lo que quiero, pero mucho más aún lo que no quiero. Creo que ya dí todo lo que pude y más durante mucho tiempo, a alguien que no lo quería. No quiero recibir lo mismo, no quiero tanto, pero sí un mínimo. Es lo justo para reconstruir las ruinas en las que el pasado convirtió mi vida. 

Es ahora de olvidar ese amor abrasivo, ese amor intenso que te ciega, por el que lo harías y darías todo; es mejor buscar un amor sencillo, fácil, que, aunque no te llene tanto, te dé estabilidad y paz. 
Y que, aunque no haga que el Sol reaparezca, se lleve esas nubes grises de tormenta.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Para el resto de su vida...

-Te propondría que te quedarás, que lo intentaras, si supiera que estás enamorada de él, le quieres, sí, pero no como quisiste a..   

-No, digas su nombre.  
   
Ella sintió una punzada de dolor. Sí, había amado a... bueno, a él, le dolía hasta recordar su nombre; y le había amado tanto que sabía que ya nunca más podría querer de igual modo a ningún otro hombre, aunque él había destrozado su inocencia, había pisoteado el amor que le profesaba y le había dejado una cicatriz tan profunda en su corazón que le dolería el resto de su vida.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Cambios.

Pues hoy es mi último día de vacaciones, así que se acaba mi verano, y debería estar triste pero lo cierto es que no, no me da pena que termine, bueno en parte sí, pero sólo por el rollo este de tener que ir a clase por la tarde o por la odiosa lluvia. Pero por nada más, porque ni de lejos ha sido el verano de mi vida, sino, más bien todo lo contrario. Pero realmente tengo ganas de este adiós. De una nueva estación, de una nueva rutina, que, aunque en dos semanas ya la estaré odiando, estoy segura de que me aportará esa estabilidad que necesito. 
Mañana es octubre y me daba pánico que llegara este mes, pero no sé, tengo esa sensación de que, a pesar de que todo van a ser recuerdos dolorosos y que no va a ser nada fácil, viene cargado de un montón de cosas buenas, y casi nunca me falla la intuición.
Está claro, que el éxito, la satisfacción o la felicidad no van a venir cogidos de la mano y llegar a mi por arte de magia, pero ahora me siento con ganas y estoy más que dispuesta a poner el 200% de mi parte, así que ya sólo por eso, valdrá la pena dar un salto más. Además, si algo he aprendido este año, es que si esperas que llegue algo, lo único que haces es perder un tiempo de tu vida que no vas a poder recuperar, y por mucho que pienses que no merece la pena tirar la toalla, el mantener viva la ilusión en algo, te quita la oportunidad de que la vida te sorprenda con un montón de cosas buenas, así que a partir de ahora, y empezando este mes, que siempre me ha traído cosas buenas, ¡empiezan los cambios! 

domingo, 29 de septiembre de 2013

Move on.

Nos cegamos tanto con algo o con algunas historias que no nos damos cuenta de que somos nosotros mismos quienes ponemos trampas en nuestro propio camino. Hay personas que son capaces de pasar página a la velocidad de la luz, es algo que nunca he conseguido, ni si quiera sé por donde se empieza, quizás, porque es algo que no acabo de comprender, aunque si que hay ocasiones en las que me gustaría tener "esa capacidad".
Cuando formas parte de una historia que para ti, es importante, no ves mas allá, o no ves el daño que puede llegar a producirte, pero cuando la cosa no avanza, y pesa más el estancamiento, deberíamos de tener la suficiente fuerza como para decir basta, hasta aquí el punto y final. Enfrentarnos a lo que pueda venir, pero pensando en qué es lo mejor para nosotros.
Ahora mismo me gustaría tener ese valor, alejarme por mi misma, dejar de tirarme piedras contra mi propio tejado y abrirme paso a otras oportunidades, sensaciones, momentos o instantes a los que yo misma me he puesto freno, por mantener viva la esperanza en algo que evidentemente ya no existe.



"Dejarse llevar suena tan bien..."